PERSONAJES

Buyema Abdelfatan:

Su rostro cubierto por una barba perpetua le ha merecido el nombre de guerra por el que hoy todos le conocen, Castro. Un alias fruto del parecido físico con el revolucionario cubano Fidel Castro. Pero su parecido va mas allá del físico. La fuerza y la terquedad que permitieron a Fidel llegar a La Habana se reflejan en el día a día de Castro que, en medio del desierto del Sahara argelino, ha levantado piedra a piedra un centro para niños discapacitados. “Un oasis en el desierto”, en palabras del propio Castro, que firme, claro y “sin pelos en la lengua”, se dirige a los internacionales que le visitan a diario. Sin embargo, al mismo tiempo es cálido, afable y estricto con los niños del centro, por los que se desvive.

Dolores:

Dolores empezó a colaborar con la población saharaui en 1991 como Regidora de Cooperación y Solidariedad en el Ayuntamiento del L’Hospitalet de Llobregat. Actualmente preside la asociación de L’Hospitalet con el Sahara, fundada en 1996. Una asociación que colabora, hace más de diez años con el centro de Castro en Smara haciendo aportaciones como material escolar, material para manualidades y ayudando en la reabilitación de diversas áreas como los lavabos. Además, en los últimos cuatro años, se encargan de subvencionar los desayunos para los niños y jóvenes de este centro y en otros 6 centros diferentes wilayas. Enamorada por excelencia del Sahara Occidental, de sus habitantes y como no, de los niños, desde 1999 coordina, el proyecto vacaciones en Paz dónde cada año aproximadamente 30 niños saharauis vienen a pasar los meses de verano en L’Hospitalet.

Carol:

Su compromiso con el Sahara Occidental viene de lejos. En 1998, cuando finalizó los estudios universitarios, utilizó el dinero del viaje de fin de curso a Amsterdam para irse al Sahara. Desde ese momento nace una relación con los campamentos de refugiados saharauis que hace 4 años la lleva a conocer a Castro. Actualmente trabaja con la Asociación Navarra de amigos del Sahara que, cada verano, llevan a un grupo de 8 niños del centro de Castro de vacaciones a Navarra. Con más de 21 viajes a sus espaldas, ha forjado una intensa relación con la gente de los campamentos y en especial con Castro. Su convicción en el trabajo que realiza y el amor por el Sahara Occidental le han permitido forjar una amistad con Castro que va mas allà del proyecto de Vacaciones en Paz.

Niños y jóvenes:

El centro de Smara acoje a 62 niños y jóvenes de entre 4 y 28 años con diferentes grados de discapacidad, deficiencias y en consecuencia minusvalía. Los niños y el centro conforman el cuerpo del documental. Ellos son el objetivo de Castro y de Carol, por lo que tienen un papel protagonista como conjunto. Como si de una obra coral se tratara, son muchos los niños que aparecen en situaciones muy distintas. No obstante, algunos destacan especialmente, para poder facilitar al espectador el seguimiento de la trama donde los objetivos del centro quedan reflejados en el quehacer de los niños. Algunos ejemplos son:

Swiliki: Un niño sordo con la gran actividad vital característica de un chaval de diez años. La mirada despierta y pilla que inunda sus preciosos ojos atrapa. Se encarga de llenar los bidones de agua y jugar por el patio con una actitud siempre participativa. En ocasiones, sin embargo, esa mirada cambia a un desconcierto generalizado por lo que pasa en su silencioso alrededor.
Lala: La mayoría de internacionales que llegan al centro no suelen fijarse en Lala. Pasa desapercibida por su autismo y por su edad. Con unos ventisiete años, es de las mayores del centro. Pero bajo su aparente fragilidad, hay una chica capaz de entender, reír y comprender un entorno que funciona con otros parámetros.

Faida: A diferencia de Lala, su juventud y unos inmensos ojos la hacen el centro de atención de muchas visitas. Con cuatro años, se mueve de un lado a otro del centro acompañada siempre por sus coletas y una mocosidad incesante.


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